Psicología en el gimnasio: ¿extra o necesidad?
La psicología deportiva triunfa también en el fitness. ¿Es solo un complemento del entrenamiento?
Psicología deportiva: claves de una disciplina en auge
¿Es la psicología en el gimnasio algo prescindible?
Un cuerpo en perfecto estado físico influirá positivamente en el bienestar psicológico, y viceversa. Así, si un deportista tiene un buen equilibrio emocional, una alta autoestima y sabe gestionar psicológicamente sus circunstancias personales de la manera adecuada, sin duda rendirá más en aquella disciplina deportiva que practique. Además, al abordar sus rutinas de entrenamiento la psicología le ayudará a centrarse más y mejor en cada sesión, con lo que los resultados serán más satisfactorios.
Cómo potencia la psicología el rendimiento en el fitness
- En primer lugar, evalúa aquellas circunstancias personales y psicológicas del usuario del centro para conocer cómo están afectando a su desempeño durante los entrenamientos. Para lograrlo puede entrevistarse con el cliente, observar cómo entrena y administrarle algún cuestionario. Los principales instrumentos utilizados en esta etapa son:
- Entrevistas personales: el psicólogo deportivo conocerá así en mayor profundidad al cliente del centro: sus motivaciones para entrenar, cómo se percibe en su vida cotidiana y mientras entrena, su nivel de autoestima, etc., trazando con toda esta información una estrategia efectiva.
- Baterías de test y cuestionarios: para conocer qué siente al entrenar y posibles barreras emocionales o psicológicas que estén entorpeciendo su progreso.
- Procedimientos de auto-observación y autoregistro: es la propia persona que entrena la que toma nota de su desempeño, sus marcas y cómo se siente antes, durante y después del entrenamiento. Posteriormente el profesional de la psicología deportiva utilizará esta información para diseñar estrategias de mejora.
- Observación de la conducta y hábitos del usuario: con esta información objetiva se completará la información que el propio entrenado le aporta al psicólogo deportivo, de carácter más subjetivo.
- Registros psicofisiológicos: son indicadores fisiológicos (frecuencia cardíaca, nivel de sudoración, tensión muscular…) que en ocasiones no solo son reflejo del nivel de actividad física sino también del estado psicológico del deportista en un momento dado.
- Una vez conoce el estado psicológico y emocional del usuario, así como sus motivaciones y expectativas, el psicólogo deportivo centra sus esfuerzos en enseñarle técnicas y estrategias para aumentar su motivación, adherencia al entrenamiento y atención a la actividad a realizar. Para ello, llevará a cabo las siguientes acciones:
- Entrenamiento psicológico: desarrollo y mantenimiento de las habilidades psicológicas implicadas en el entrenamiento, como son la motivación, la atención, la concentración, las autoinstrucciones durante el desarrollo de la actividad…
- Diseño de estrategias psicológicas que faciliten el inicio del entrenamiento y la adherencia al mismo especialmente, minimizando así su abandono.
- Implementación de estrategias psicológicas centradas en mejorar la calidad de vida a través de su actividad física de la persona que entrena.
- Posteriormente vendrá una fase de evaluación de resultados, para lo cuál se aplicarán muchas de las estrategias y herramientas que hemos comentado en los dos puntos anteriores, con el fin de medir el éxito alcanzado y replantear la estrategia si fuese necesario en caso de haber obtenido un rendimiento mejorable.
- El psicólogo deportivo también puede asesorar a grupos de usuarios, centrándose habitualmente en clases dirigidas y entrenamientos grupales.
Y en el caso de que aún no tengas a este profesional en tu plantilla, quizá este artículo te haya abierto los ojos sobre su importancia en el deporte.
Fuentes:
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